En el yacimiento donde se ubica la villa romana de Santa Lucía también se hallaron, al margen de los restos romanos bajo imperiales, 198 enterramientos visigodos correspondientes al segundo tercio del siglo VI. 

Los visigodos aprovechan una villa romana ya en ruinas para establecer una  necrópolis, utilizando en muchas ocasiones los materiales de construcción del anterior edificio,  hecho éste que se repite con bastante frecuencia en otras villas de nuestro país. 

Estos hallazgos responden a un momento histórico concreto ya que, tras una primera oleada invasora en el siglo V en la cual se asientan a ambos lados de los Pirineos, los visigodos deciden establecerse de manera definitiva en la depauperada Hispania romana a comienzos del siglo VI. El hecho decisivo para esta nueva redistribución es la derrota en la batalla de Vouille (año 507) a manos del rey franco Clodoveo. Tras ella un gran contingente de godos que vivían al otro lado de los Pirineos, conformando el llamado reino de Tolosa, abandonan el sur de Francia, a excepción de la región de Septimania, y se instalan en la mayor parte de la Meseta Central. Por tanto, la franja geográfica actualmente ocupada por la Tierra de Pinares segoviana constituiría un asentamiento perfecto para los nuevos pobladores, fundamentalmente agricultores y ganaderos en busca de nuevas tierras. 

Sin embargo se ignora aún el lugar donde habitaban las poblaciones godas asentadas en esta zona del entorno de Aguilafuente, aunque si ha llegado hasta nuestros días el lugar en el que inhumaban a sus muertos, aprovechando los restos que aun se mantenían de la villa romana.

Una pista que podría despejar la incógnita sobre el posible lugar de asentamiento está fundamentada en alguno de los primeros nombres con los que es conocida la villa de Aguilafuente, correspondientes a documentos o escritos regios de los siglos XII y XIII. Así, Bagvilafont o Vagilafonte son topónimos de marcada raíz germánica, lo que podría suponer que quizás el actual asentamiento de la localidad fuera el solar sobre el que se creó una  primitiva aldea visigoda.

En cuanto a los enterramientos hallados en el yacimiento se pueden distinguir varios tipos, como son:

  • Fosas excavadas en la tierra
  • Fosas delimitadas con piedras
  • Ataúdes de madera
  • Sobre parihuelas

Cada uno de ellos contenía interesantes ajuares funerarios a base de fíbulas, hebillas de cinturón, collares, limas de uñas, pendientes, broches o recipientes cerámicos. La calidad y cantidad de los objetos encontrados muestra tanto la preocupación de los godos por la vida de ultratumba como la pericia alcanzada en el arte de la toréutica.

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