Precisamente, tratando de divulgar todos los conocimientos científicos obtenidos durante las excavaciones que concluyeron en 1972 se crea casi treinta años después el Aula Arqueológica. El espacio expositivo se encuentra ubicado en la Iglesia de San Juan Bautista, edificio románico correspondiente a finales del siglo XI y rehabilitado en varias fases durante los años 90 para convertirse finalmente en el marco de acogida de este nuevo recurso turístico y cultural.

El Ayuntamiento de Aguilafuente y la Junta de Castilla y León establecieron en el año 2000 un convenio para crear, como en algunas otras localidades con restos arqueológicos, un Aula de Arqueología en el que se muestren de una manera rigurosa y científica, pero a la vez amena y didáctica, todos los pormenores de la vida en una villa romana bajo imperial. Tras los pertinentes trabajos de ejecución el Aula se abrió al público en octubre de 2001.  

Se encuentra estructurada en 11 secciones que van introduciendo al visitante en el mundo romano bajo imperial y el posterior periodo visigodo, todo ello aderezado con la utilización de medios audiovisuales, ordenadores, proyecciones y replicas de los objetos encontrados durante las campañas de excavación. Además se pueden contemplar los mosaicos romanos originales que se extrajeron de la villa durante las excavaciones.

El recorrido comienza desde un imaginario túnel del tiempo que nos retrotrae a través de diferentes hitos históricos desde el siglo XXI hasta el IV. Tras este viaje temporal, entramos de lleno en el mundo de las villae rusticae, las villas rusticas romanas, grandes propiedades que poseían vastos latifundios agrícolas. Proliferaron desde el siglo I hasta el final del Imperio Romano, alcanzando su máximo apogeo en los siglos III y IV. Conoceremos como estaban decoradas, que características de ubicación eran las más usuales, incluyendo incluso pasajes de los tratadistas de arquitectura romana y agrónomos más conocidos, como Vitrubio o Columela. El visitante también tendrá información de primera mano sobre los talleres de artistas que
se encargaban de la decoración musivaria y pictórica.

En la siguiente sección se habla de las técnicas de construcción romanas aplicadas a los edificios enclavados en zonas rusticas: qué materiales de edificación se utilizaban, de qué sistemas de confort dotaban a este tipo de vivienda, haciendo hincapié en la existencia dentro de la propia villa romana de Santa Lucia de sistemas de calefacción como el hipocaustum del que aún quedan vestigios, conducciones de agua junto a depósitos de almacenamiento e, incluso, la presencia de una zona termal.

Siguiendo nuestro recorrido subimos al coro restaurado de la Iglesia de San Juan y nos encontramos con la quinta sección en la que se nos explica el proceso de restauración y rehabilitación que ha sufrido en los últimos años el templo y además encontramos una maqueta a escala 1:50 de la villa romana en la que podemos visualizar de manera general todas las estancias de que constaba, junto a ello se pueden observar diversas laminas que nos muestran imágenes y pormenores de ciertas partes de la villa.

La sexta sección se denomina “Los caminos interiores” y en ella el visitante encontrara una replica de los únicos frescos de pintura que se hallaron en la villa, se trata de unos estucos que representan a un caballo y unas aves sin definir. Esto sirve de “excusa” para hablar sobre la pintura y la decoración en el mundo romano, profundizando en la creación de pintura al fresco y sus diversas técnicas.  

Tras esto entramos en secciones monográfica dedicadas a los habitantes de la villa: trabajadores y familia del dominus. En la sección de los habitantes de la villa y los trabajos agrícolas se muestran, mediante un original sistema de armarios iluminados, las diferentes categorías de trabajadores que llevaban a cabo las diferentes labores de la villa: esclavos, libertos, colonos, artesanos, etc.

Por su parte la cabecera de la iglesia muestra la sección dedicada a los señores, sobre los mosaicos originales del oecus de la villa se ha creado una ambientación de una sala noble con triclinios, estucos, cerámica de lujo romana (terra sigillata), vidrio y cerámica común. Aquí podemos contemplar dos parejas de caballos que adornaban el centro del mosaico de esta estancia, incluso ha llegado hasta nosotros el nombre de dos de ellos: Tagvs y Evfrata (Tajo y Eufrates).

La recta final de la parte dedicada al mundo romano se completa con una proyección multimedia que sirve de resumen a todo lo visto anteriormente. Tras ello se pasa a una reproducción a escala de un atrio y peristilo romano donde el visitante puede, si lo desea, enfundarse una túnica y una toga romana.  

La visita finaliza con el paso a la ultima sección, una reproducción de una necrópolis visigoda que aprovecha lo que en la sala anterior era el peristilo de la villa romana. Bajo un ambiente sobrecogedor dotado de medios audiovisuales se nos introduce en los rituales de enterramiento del pueblo invasor germánico, señalando las características de sus tumbas y los ajuares que acompañaban a sus difuntos.

En esta sección el visitante concluye su visita y tiene la sensación de haber estado viviendo durante media hora en la antigüedad clásica, participando de ella como si fuera el protagonista de una película de romanos y, sobre todo, ha adquirido un conocimiento mas profundo del periodo bajo imperial y su transición al mundo visigodo.

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