Historia
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Ya en época Neolítica y durante la Edad del Bronce el término de Aguilafuente estuvo poblado, pues se han encontrado algunos vestigios de ello en el pago de la Cuesta de la Rebilla. De época romana (s.IV) pueden verse los restos de la villa de Santa Lucía, que posteriormente - en época visigoda - sería utilizada como necrópolis (s.VI) con más de doscientas tumbas; en las cuales han aparecido excelentes ejemplos de broches de cinturón y bellas fíbulas (s.VII). En el siglo XI, Aguilafuente como otras villas de su entorno será repoblada, viviendo la época de mayor pujanza en el siglo XV, cuando se convierte en un importante núcleo ganadero, llegándose a celebrar en esta villa varios Consejos Generales de la Mesta. La villa fue visitada por Juan II y por los Reyes Católicos. En la guerra de las Comunidades, Aguilafuente se pone de parte de los Comuneros de Castilla, pasando por venta a ser señorío del duque de Béjar, el cual recibirá el título de marqués de Aguilafuente, conservándose cerca de la iglesia parroquial los restos de su palacio. También dentro del casco urbano de Aguilafuente pueden verse excelentes ejemplos de arquitectura civil, como las casas de de los Pérez de la Torre, Ribera, García Valdés, y una curiosa “casa de las conchas”, cuya fachada esta forrada con valvas planas de vieiras. En el edificio modernista del Ayuntamiento también podemos visitar el Museo de Florentino Trapero, artista escultor natural de la villa; y en la ermita del Santo Cristo de la Peña del siglo XVI, su buen retablo barroco donde se acoge la talla policromada del Cristo titular.
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